miércoles, 27 de febrero de 2013

Que el carisma te acompañe


Catástrofe. Esta es la definición que yo daría sobre las últimas elecciones italianas. 

En el ordenamiento jurídico italiano existe una ley que prohíbe, dos semanas antes de las elecciones, publicar los resultados provisionales. A pesar de esto, se preveía, y algunos lo daban por hecho, que el partido de centroizquierda, encabezado por Bersani, sería el claro vencedor de los comicios italianos. Pues se equivocaban. No por lo de vencedor, sino por lo de ‘claro’ vencedor. 

Para aquellos que no conozcan el funcionamiento del sistema electoral italiano, intentaré explicarlo con la mayor brevedad posible: 

A la hora de votar, a los italianos se les entrega dos papeletas: Una para la Cámara de los Diputados (Congreso) y otra para el Senado.

En cuanto a la Cámara, al partido que obtiene más votos, aunque tan solo sea un voto más que el segundo partido más votado, se le otorga el 55% de los escaños, es decir, 340 diputados de los 630 existentes, cosa que implica mayoría en la Cámara. 

Por lo que respecta Senado, la gran diferencia con la Cámara es que el partido que obtiene más votos en las diversas regiones de Italia no obtiene el 55% de los escaños, y por consiguiente la mayoría en el Senado, sino que los escaños se obtienen en proporción a los votos recibidos en cada región. 

En la Cámara la victoria ha sido para Bersani. En el Senado, y es aquí donde se puede encontrar la explicación del fracaso de las elecciones, la victoria ha sido también para Bersani con 120 escaños. Lo que sucede es que el segundo partido más votado ha obtenido 117 escaños, lo cual implica que el partido vencedor no tiene mayoría.

Y se preguntarán, ¿Cuál es el problema? El problema es que el partido que ha obtenido tal número de escaños es el partido de Berlusconi, un partido de una ideología totalmente contraria al partido de Bersani. Y si no lo saben y se preguntan qué significa esto, la respuesta es aterradora: Italia ahora mismo es un país que no se puede gobernar. ¿Por qué? Les respondo con un ejemplo: Qué ocurrirá cuando un proyecto de ley pase de la Cámara de los Diputados al Senado? Que es muy probable, por no decir seguro, que el partido de Berlusconi diga ‘alto’, convirtiéndose así todas las decisiones políticas del Gobierno italiano en papel mojado. 
Y lo peor de todo este asunto es la parte que les toca a los ciudadanos italianos, que se encuentran inmersos en una atmósfera de incertidumbre.

Pero es entonces cuando yo me pregunto: ¿Cómo puede ser que casi seis millones de italianos hayan votado a Berlusconi? Puedo darles varias respuestas: 

1-Es simpático, siempre sonríe.

2-Tiene carisma.

3-Prometió que aquellas personas que hubiesen pagado el IMU, un impuesto que Monti impuso en su mandato, se les devolvería.

Bravo, solo puedo decir, bravo. 

Pero la cosa no acaba aquí, no olvidemos que Italia es una de las principales economías de la UE; y los mercados no perdonan. Como muestra de ello, muchas de las bolsas europeas experimentaron caídas el día posterior a las elecciones italianas. 
Mis previsiones no son muy esperanzadoras, ¿Ustedes qué opinan? 

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